OCULUS VACUUS

My mirror chess#inbetween#deadandlife#blackandwhite#duality#selfportrait#opposites#me#ajedrez#theotherside


…”No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?”.







AJEDREZ, extracto de poema de Jorge Luis Borges.

My mirror chess#inbetween#deadandlife#blackandwhite#duality#selfportrait#opposites#me#ajedrez#theotherside

…”No saben que la mano señalada 
del jugador gobierna su destino, 
no saben que un rigor adamantino 
sujeta su albedrío y su jornada. 

También el jugador es prisionero 
(la sentencia es de Omar) de otro tablero 
de negras noches y de blancos días. 

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. 
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza 
de polvo y tiempo y sueño y agonía?”.
AJEDREZ, extracto de poema de Jorge Luis Borges.




El camino de enmedio…
FRONTERIDAD

Estar en el borde, ser de la frontera, vivir en la raya que divide los mundos, no ser del uno ni ser del otro, en el brocal del pozo, en el umbral del tiempo, en el puente levadizo que no es paisaje ni es castillo, ser de ninguna raza, de ningún tiempo, de ningún lugar, blanco pero negro, alto pero bajo, un ojo de cada color, viendo con uno la luz que amanece, con el otro la sombra que apaga.
La fronteridad es mi modo de ser, soy muy mío y no soy de grupo alguno, no me entienden y no les entiendo, pelean batallas que no quiero ni ganar ni perder, adoran a dioses que no frecuentan los mismos cielos que los míos. Hablan una lengua que, siendo la misma, es diferente, saben cosas que yo ignoro, yo sé cosas que ellos no quieren saber, mis blasfemias son sus jaculatorias, es frío para mí lo que ellos llaman calor.
Tenemos horizontes tan diferentes que mi paisaje es su tiniebla, su pasado mi futuro, van a donde vengo, y cuando al cruzarnos un instante se decanta el corazón por las miradas de amor, miran ellos de mí lo que yo no quiero que miren, aman en mí lo que no debe ser amado, creen que soy la máscara que ellos mismos me ponen, me contemplo en su espejo y no me reconozco.
Pero como en todas las patrias me va pasando lo mismo, he llegado a pensar que no soy de ninguna, nacido del viento, sin raíz ni anclaje, pues el firme cimiento que me sujeta al mundo, a ninguno de sus mundos me sujeta, o ellos o yo nos estamos alejando en el tren que se aleja.
Un tiempo sufrí por no ser profeta en mi tierra, siempre tan ajeno y ellos tan remotos. Ahora sé por fin que no puedo serlo porque no tengo tierra, vivo en la raya que marca la frontera, cuando señalan lo extraño me señalan a mí.
 

Texto:    
 
VIRTUDES, 
[Fragmentos filosóficos del LIBRO DE HORAS]
 
 Miguel Cobaleda

El camino de enmedio…

FRONTERIDAD

Estar en el borde, ser de la frontera, vivir en la raya que divide los mundos, no ser del uno ni ser del otro, en el brocal del pozo, en el umbral del tiempo, en el puente levadizo que no es paisaje ni es castillo, ser de ninguna raza, de ningún tiempo, de ningún lugar, blanco pero negro, alto pero bajo, un ojo de cada color, viendo con uno la luz que amanece, con el otro la sombra que apaga.

La fronteridad es mi modo de ser, soy muy mío y no soy de grupo alguno, no me entienden y no les entiendo, pelean batallas que no quiero ni ganar ni perder, adoran a dioses que no frecuentan los mismos cielos que los míos. Hablan una lengua que, siendo la misma, es diferente, saben cosas que yo ignoro, yo sé cosas que ellos no quieren saber, mis blasfemias son sus jaculatorias, es frío para mí lo que ellos llaman calor.

Tenemos horizontes tan diferentes que mi paisaje es su tiniebla, su pasado mi futuro, van a donde vengo, y cuando al cruzarnos un instante se decanta el corazón por las miradas de amor, miran ellos de mí lo que yo no quiero que miren, aman en mí lo que no debe ser amado, creen que soy la máscara que ellos mismos me ponen, me contemplo en su espejo y no me reconozco.

Pero como en todas las patrias me va pasando lo mismo, he llegado a pensar que no soy de ninguna, nacido del viento, sin raíz ni anclaje, pues el firme cimiento que me sujeta al mundo, a ninguno de sus mundos me sujeta, o ellos o yo nos estamos alejando en el tren que se aleja.

Un tiempo sufrí por no ser profeta en mi tierra, siempre tan ajeno y ellos tan remotos. Ahora sé por fin que no puedo serlo porque no tengo tierra, vivo en la raya que marca la frontera, cuando señalan lo extraño me señalan a mí.

 

Texto:    

 

VIRTUDES, 

[Fragmentos filosóficos del LIBRO DE HORAS]

 

 Miguel Cobaleda